Por: Dirección de Investigación-Creación, Gloria Isabel Martínez Llano – Corporación Cultural Canchimalos
“Asumimos la memoria escénica como el fuego que enciende nuevas creaciones: no solo guardamos lo vivido, lo transformamos en semilla para el futuro.”
Desde 1976, la Corporación Cultural Canchimalos ha tejido una trayectoria en torno al arte, el juego y la pedagogía. Sus obras coreomusicales han conjugado danza, música y teatro en un lenguaje propio que se reconoce por su carácter lúdico y su vínculo con la tradición popular. Hoy, a las puertas de conmemorar sus cincuenta años de vida artística en 2026, la corporación abre un camino innovador para preservar y reactivar su legado: el Laboratorio de investigación-creación en memoria escénica.
Intercambio metodológico y epistemologías de la memoria escénica
La primera etapa del laboratorio contó con la asesoría de la Casa de la Memoria Escénica de Matanzas, Cuba, bajo la guía del dramaturgo y director Ulises Rodríguez Febles. Su visita a Medellín, en junio de este año, fue un acontecimiento decisivo: durante dos semanas compartió metodologías para la construcción de archivos escénicos y comunitarios, reflexiones sobre la memoria artística y la importancia de rescatar lo intangible, aquello que permanece en el cuerpo de los intérpretes aunque no quede en documentos o fotografías.
Con su acompañamiento, Canchimalos comprendió que la memoria escénica no es solo recuerdo, sino una práctica viva y creadora. La visita concluyó con una socialización colectiva y con un gesto simbólico: una lectura dramática de cuentos cortos por parte de Ulises, donde palabra y cuerpo se enlazaron como ejercicio de memoria compartida.
Las inmersiones en las obras
El laboratorio adelantó cinco inmersiones en obras músico-danzadas de Canchimalos. Estos encuentros fueron espacios de análisis colectivo donde, además de recuperar la memoria escénica, se exploró el aporte de cada obra a las líneas fundamentales de la corporación:
- Investigación
- Formación
- Creación artística
- Territorial-comunitario
- Cultural-identitario
Este ejercicio permitió reconocer que cada obra no es un hecho aislado, sino un eje que conecta saberes, prácticas y sentidos que sostienen el proyecto cultural de Canchimalos desde 1976. Las inmersiones confirmaron que la memoria escénica funciona como un mapa de aprendizajes y legados que atraviesan la vida organizativa, pedagógica y comunitaria.

La memoria escénica como archivo vivo
La memoria escénica, tal como se entiende en este proceso, va más allá de la conservación documental. Se trata de la capacidad de cuerpos, voces y gestos de guardar, transmitir y resignificar lo vivido en el escenario. Cada obra no se limita a lo que se mostró en su estreno: su memoria también se encuentra en los ensayos, en las vivencias colectivas y en los juegos que dieron origen a cada montaje.
El laboratorio se convierte así en un archivo vivo, donde los intérpretes son custodios de la historia, y donde los nuevos artistas y formadores pueden nutrirse de ese legado para crear. Es una manera de honrar el pasado sin fosilizarlo, manteniéndolo en movimiento, abierto a la reinvención.
Una dupla creativa y un equipo en red
Este laboratorio ha contado con una dupla significativa: la Dirección de Investigación-Creación, a cargo de Gloria Isabel Martínez Llano, socióloga, artista formadora y cocreadora en diversas obras desde 1991, y la Dirección Artística, liderada por Juan Carlos Arroyave, director coreomusical y cocreador de montajes que han marcado la trayectoria de Canchimalos.
Ambas direcciones caminan juntas porque la corporación asume la memoria escénica como el fuego de la creación: no solo ilumina lo que ya fue, sino que enciende las posibilidades de lo que está por venir.
El laboratorio no solo revisita obras pasadas, sino que constituye la semilla de una nueva creación que verá la luz en 2026, año del quincuagésimo aniversario de la corporación. Además, este proceso cuenta con la participación activa de los artistas formadores de la Escuela Artística Integral de Canchimalos, quienes aportan su experiencia pedagógica y comunitaria, consolidando una red de saberes que multiplica los alcances de la memoria escénica y la proyecta hacia nuevas generaciones.

Investigación-creación comunitaria
La metodología empleada se inscribe en la investigación-creación comunitaria, un enfoque que combina la rigurosidad del análisis con la libertad del proceso artístico. Aquí, la investigación no se reduce a la acumulación de datos, sino que se convierte en acción poética: en gesto danzado, en música que vuelve a sonar.
En este camino, el laboratorio ha generado aprendizajes colectivos sobre cómo sistematizar la experiencia. Bitácoras, relatos testimoniales, documentación visual y reflexión poética han sido claves para dejar constancia de lo vivido y proyectar lo aprendido hacia el futuro.
Hacia los 50 años de Canchimalos
El Laboratorio de investigación-creación en memoria escénica es, en esencia, un acto de futuro. Al recuperar la memoria de las obras desde 1976, Canchimalos no busca únicamente mirar hacia atrás, sino proyectar una celebración de cincuenta años con raíces firmes y alas abiertas.
En el horizonte está la creación de un archivo escénico comunitario, la producción de publicaciones académicas y artísticas, y la consolidación de redes de colaboración con instituciones culturales en Colombia y en América Latina. Todo reafirma la convicción de que la memoria no es un peso muerto, sino una fuerza vital para seguir creando.




